Su historia se diluye como todas las cosas que son algo cotidiano pero también eterno. Aunque haya miles, un sólo espíritu habitan o las habita. Hijas de la inteligencia y un poco también de la pereza, siembran de a poco una anarquía tranquila y silenciosa como ellas. De noche su susurro me ha acompañado y sobre alguna de ellas he sentido el roce de la libertad en el rostro o en mis piernas. Sé de algunos que van en sus tristes jaulas con motor: nosotros vamos flotando despacio. Sobre la tierra soy torpe; sobre su delicada magia soy otra cosa: me despojo de la cárcel de materia, sé volar, sé del equilibrio y la inercia y la matemática, porque no me vengan a decir que es otra cosa, no me vengan a decir que éste ser que me lleva no está hecho de energía mágica u onírica, poblada de aventuras, de viajes, de miedos, como la noche sin luna que me llevó hasta una fiesta en los confines de la sierra, como la vez que nos llevó a otra provincia a mi y a mi compañera, como cada noche que me...