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Mostrando las entradas de junio, 2021

Traducción || "El huevo" Por Andy Weir

 "El huevo" Por Andy Weir Traducción de Ángel Lucero. Ibas camino a casa cuando moriste. Fue un accidente de auto. Nada particularmente notable, sin embargo fatal. Dejaste una esposa y dos niños. Fue una muerte sin dolor. Los enfermeros dieron lo mejor de ellos para salvarte, pero no se pudo. Tu cuerpo estaba tan destrozado que es mejor así, creeme. Y así fue que me encontraste. -¿Qué pasó? -Preguntaste -¿Dónde estoy? -Moriste - te dije. No había necesidad de suavizar las palabras. -Había-- Había un camión … Patinaba, el camión… - -Si -te dije. -¿Me… me morí? -Si, pero no te sientas mal. Todos mueren – contesté. Miraste alrededor. Había la nada. Sólo vos y yo. -¿Qué es este lugar?¿El más allá? -Mas o menos – te dije. -¿Usted es Dios? -Si. Soy Dios. -Mis hijos… mi esposa… -¿Qué pasa con ellos? -¿Van a estar bien? -Eso es lo que me gusta a mí… Te acabás de morir y tu preocupación principal es la familia… Hay buena madera ahí - Me mir...

Calendario M.A.Y.A

  Eran días de agitación entre el pequeño grupo de conocidos que éramos: un amigo del novio de mi hermana había conseguido trabajo en un bar que vendían pizza, cerveza y algunas cosas más. Eso significaba la posibilidad de una temporada de trabajo por lo menos divertida. Trabajo hubo, sí, pero diversión no. Resultó que el dueño del lugar era un nene pesadito, tenía varios bares y en uno apuñalaron a un tipo. La noticia conmovió a la ciudad. Al día siguiente nos apersonamos al local para trabajar cuando el amigo del novio de mi hermana, promovido a encargado, nos desayuna con la noticia “El dueño va a cerrar un tiempo y dijo que cuando vuelva a abrir nos llama”. Nos quedamos helados, cuando la changa es la entrada diaria, perderla de un momento para el otro es bastante inconveniente. Uno puede contar las cosas así como así, pero siempre hace falta el contexto para la buena inteligencia del relato: Era una época hermosa, Latinoamérica unida, faltaban unos años para...

Viaje a Rosario 1

  Viaje a Rosario 1 1. Llegué a Rosario dejándome convencer de bajarme antes de arri b ar a destino. Me persuadieron dos mujeres desconocidas, que me invitaron a una feria del libro autogestiva, en el tren que iba Jujuy. “Te bajaste por las mi nas” me dice una riendo, me mira mientras yo cargo en mi espalda una mochila gigante y un bolso que equivale a tres valijas que llevan casi todo lo que me quería llevar, viajero sin experiencia, y también una depresión gigante que empieza a sanar, un corazón seco, la curiosidad y la esperanza, ese gran hechizo. Este viaje empezó antes. Empezó frente a un pequeño espejo que me devolvía mi cara y dos palabras, arriba y adelante. Empezó en esa fiesta en la que una compañera se reía de mis zapatos y un boludo me miraba desaprobándome. Empezó entre puchos y un techo roto del cual me caí, puteando en el baño, o en un Cyber leyendo un e-mail de Natalia en el cual me informaba que ya no. Recién llegado a Rosario, dejé mi casa-m...